Fidelio Ponce de León y su obra pictórica


Obras de Fidelio Ponce de Leon

Figura célebre de la plástica cubana, junto a Amelia Peláez, Carlos Enríquez y Víctor Manuel se encuentra el pintor cubano Fidelio Ponce de León (Camagüey, 25 de enero de 1895- La Habana, 20 de febrero de 1949). Llamado también como “el pintor de las miserias humanas”, fue incomprendido por la sociedad lo cual lo llevó a sumirse en un mundo interior y a la adicción al alcohol, desde muy joven frecuentaba cafeterías, tabernas y bares en los que pintó solo para comer-. Aunque no fue uno de los más críticos artistas de la época, reflejó en sus obras la decadencia, la desesperanza y la pobreza de la sociedad cubana de entonces. Su presencia quijotezca se debió además del alcohol, a la tuberculosis que sufrió y que lo llevó al lecho de muerte; durante su peregrinaje enseñó a los niños más pobres y brindó siempre su arte para los desposeídos. Dicen que murió satisfecho porque siempre pintó lo que quiso.

En sus óleos pululaban figuras alargadas, utilizaba mucho el monocromatismo –establece un equilibrio entre el blanco y los colores ocres, una relación entre la tristeza y la luz- con un estilo abstracto, para desarrollar temas de religión, enfermedad y muerte. Matricula en la Academia de Artes Plásticas “San Alejandro” con 20 años de edad, allí obtiene calificaciones de sobresalientes; pero no se sabe con exactitud si se llegó a graduar o no. Fue un eterno visitante de los talleres de los maestros de la pintura de la época.


Participa con su pintura Paisaje en el XVII Salón de Bellas Artes (1934). Pinta por esa época dos de sus obras más famosas Tuberculosis y Beatas –ganadora de uno de los premios de la Exposición Nacional de Pintura y Escultura de 1935-.


Después de la mitad de la década del 30 y hasta 1940 se conoce como de reafirmación de su estilo, único, y aparecen las obras las obras Rostros de Cristo y Mi prima Anita. Al año siguiente aparece Rostros. Fidelio Ponce de León ya se le había diagnosticado la tuberculosis, pero sigue pintando.


Sobre las exposiciones en las que participó, se encuentran las celebradas en Delphic Studio, de Nueva York, y otras en Boston y Massachusetts, donde fue celebrado por la crítica; en el Palacio de Bellas Artes de México, en la Segunda Exposición de Pintores Cubanos en el Mueso de Bellas Artes de Buenos Aires en el mismo año y en 1947 en la exposición: Cuban Modern Paintings in Washington Collections. En Cuba participó en 300 Años de Arte de Cuba, en 1940, a la cual llevó sus óleos Niños, Monja del Mar y San Ignacio de Loyola. El Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes, de La Habana, presentó una exposición antológica con motivo del centenario de su nacimiento en 1995.


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